A partir del desarrollo tecnológico iniciado a raizde la Revolución Industrial, el siglo XX vivió la paulatina sustitución del caballo de sangre por el caballo de vapor, a la vez que la figura del arriero mutaba en lo que hoy conocemos como transportista.
La rapidez, el incremento de la capacidad de carga y el propio desarrollo de los conceptos de salud pública en las cada vez más pobladas áreas urbanas acabaron por hacer desaparecer de pueblos y ciudades a los arrieros, que mantienen su presencia y su legado cultural a través de la fiesta de los "Tres Tombs".
El ámbito de las sillas y las guarniciones representa el corazón del museo, pues contiene las piezas que dieron inicio a la Colección Antoni Ros: unas guarniciones para nueve caballos, confeccionadas con más de 700 cascabeles, que se empleaban para
enganchar la réplica exacta de la diligencia que efectuaba el recorrido Igualada-Barcelona en el siglo XIX (hoy custodiada por el Antic Gremi de Traginers de Igualada).
Esta asociación tiene su representación en la Sala "Els Tres Tombs", donde a partir de testimonios gráficos y audiovisuales se puede constatar la utilización de sillas, guarniciones de trabajo y de fiestas, bridas y collares que junto a bastes, espuelas, estribos y frenos de todo tipo, forman la Sala de las Guarniciones.


Sillas y guarniciones de nueve caballos (Foto: Rosa Marín)